Frente a la transparencia y la visibilidad: opacidad y ocultismo

No hay sociedades totalmente transparentes ni sociedades totalmente opacas. De hecho, lo más importante de esta distinción es que ambas se coopertenecen, son codependientes. Como ya se ha dicho muchas veces, el riesgo de las sociedades transparentes es el control total. Y como ya lo hemos expuesto aquí antes, el riesgo de las sociedades opacas es el des-control. El des-control total sería el caos. Pero el des-control no es otra cosa sino el caos visto desde la perspectiva del control.  No hay sociedades totalmente caóticas, como tampoco sociedades totalmente controladas, sin embargo, el riesgo que se corre en ambos tipos de sociedades se percibe de una forma distinta en cada una. El riesgo del control total se percibe como uno positivo, mientras que el riesgo del des-control se percibe como algo negativo, por eso es que se llama des-control y no caos. Caos sería una fuerza positiva a la que todavía no hemos comprendido y que quizá no hace falta comprender.

Si brillas en una sociedad transparente es por mérito propio. Si brillas en una sociedad opaca es que algo está mal. Frente al brillo de las sociedades de la transparencia, en las sociedades opacas su contraparte es la inadvertencia, la invisibilidad o la borrosidad. Cuando alguien comienza a brillar en una sociedad opaca se le intenta borrar. Si logra brillar más allá de esos intentos, entonces se toma como falso. Ser borroso en una sociedad opaca es la mejor forma de pasar desapercibido y es la mejor forma de moverte dentro de ella (lo que en otra parte hemos trabajado como “el rebelde obediente“). Por el contrario, ser brillante en una sociedad transparente es la mejor forma de moverte.

La visibilidad en una sociedad transparente es una forma de llamar la atención sobre zonas o acontecimientos a los que no se había visto antes y que merecen ser considerados. La visibilidad en una sociedad opaca es contraproducente, pues puede causar justamente lo contrario a lo que se busca. Puede causar el borramiento o aniquilación total de aquella zona o acontecimiento sobre la que se llama la atención. En su opuesto, la borrosidad puede ser la mejor manera para que, sin llamar la atención de nadie, sean atendidas zonas o acontecimientos que merecen serlo y que pueden cambiar el curso de una sociedad opaca. En las sociedades transparentes, al contrario, la borrosidad es castigada, es incluso ilegal. Cuando la borrosidad se lleva a cabo de manera consciente y voluntaria se llama ocultismo. El ocultismo, como es utilizada la palabra regularmente, se refiere a una fuga que va de lo material a lo espiritual. De la necesidad del ocultismo ya hemos hablado en otra ocasión también.

Que dejen de existir sociedades opacas no es deseable, así como tampoco que dejen de existir las sociedades transparentes. Lo que hace falta, desde la opacidad, es entender a las sociedades transparentes y sus funcionamientos; y, desde las sociedades transparentes, lo que hace falta es saber dejar ser a las sociedades opacas sin entenderlas. Lo otro, querer poner bombas a las sociedades transparentes desde la opacidad y querer reprimir a las sociedades opacas desde la transparencia no es algo que haga falta, es algo que emerge por la propia naturaleza de cada uno de estos tipos de sociedades.

Si alguien brilla en las sociedades opacas es porque detrás de ese brillo hay mafias, corrupciones, trucos. La gente brillante de las sociedades de opacidad que no se quiere prestar a este tipo de prácticas termina siendo borrada o huyendo hacia alguna sociedad transparente donde se aprecie su brillo. Si alguien es borroso en una sociedad transparente es tomado como terrorista. Detrás de esa borrosidad hay historias de anormalidad familiares y ambientales. Si alguien se niega a limpiarse en una sociedad transparente, entonces es castigado, excluido y reprimido a la vista de todos o bien termina huyendo hacia una sociedad opaca donde su borrosidad sea lo normal.

Repito, no hay sociedades totalmente transparentes ni totalmente opacas, éstas son figuras abstractas que nos ayudan a pensar nuestras posibilidades en cada caso. Incluso puede haber pequeñas sociedades opacas dentro de sociedades transparentes más grandes y viceversa, y ninguna de ellas puramente transparente u opaca.

 

*Este texto está inspirado en una serie de conversaciones con diferentes personas, en un trabajo colectivo y colaborativo en curso. Algunos detonantes también se pueden encontrar en el texto de Andrea Ancira y Mauricio Andrade, Arte, poder y opacidad.
Categorías Filias, Pensamiento

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