Carta a unxs jóvenes filósofxs

Queridxs estudiantes de Filosofía… Hace un tiempo que he querido escribirles.

Se encuentran en un momento nuclear de su formación académica. Han decido, por sobre otros muchos senderos, permanecer en el ámbito de la Filosofía. Este camino les costará mucho, será complicado e implicará, tal vez con mayor gravedad que el resto de las carreras, una autocrítica profunda y constante: Dudarán de todo, o casi todo, lo que daban por cierto y se enojarán consigo mismxs al percibir los múltiples engaños de los que fueron víctimas o victimarixs.

El aprendizaje de la Filosofía se ancla en un proceso de reformación personal muy profundo y muy costoso, pero su recompensa es oceánica y hasta sublime.

Conocerán los fundamentos de su cultura, descubrirán grandes obras literarias, profundizarán en múltiples áreas del pensamiento y desarrollarán afectos por muchas de ellas. Analizarán su entorno y aprenderán, en el mejor de los casos, a ser mejores personas que, de algún modo, busquen incidir en sus campos de acción directos. Aún más si estudian Filosofía en alguna universidad pública.

Y para esta incidencia pragmática necesitan formación adicional, otras habilidades y conocimientos que no les dará la carrera.

Pronto se darán cuenta que la gran riqueza de la Filosofía no está en su acumulación o en su profundización, sino en el cambio que puede, y ha podido, desencadenar en el desarrollo histórico de las sociedades.

Ustedes, futurxs filósofxs, serán formadxs con saberes esenciales de la humanidad y con habilidades excepciones, pero deben de saber que de nada les servirán si construyen a su alrededor un castillo de soberbia y ensimismamiento. Si hay algún dogma que les conviene preservar siempre, éste es aquel que estipula más o menos lo siguiente: La Filosofía no se escribe nunca en soledad.

Ustedes podrán devenir un motor de transformación social, de acción concreta. Sus ideas, como lo solicitaba Marx, podrán materializarse en prácticas colectivas de incidencia, construyendo un mundo donde prevalezca la igualdad, el respeto y, sobre todo, la horizontalidad.

Entiendo que están viviendo, por la coyuntura actual, un periodo nunca antes visto. La clásica dinámica de enseñanza de la Filosofía, tan arcaica pero tan parajódicamente efectiva, se ve obligada a reinventarse, una vez más, para continuar su existencia en la academia contemporánea.

Será difícil la migración hacia los entornos virtuales, pero no tienen por qué tildarlos de despreciables. Inténtenlo, aprenderán muchas habilidades que, créanme, les servirán en su futuro laboral y académico. No se aparten de nada nuevo sólo por los prejuicios que puedan albergar, esto es una actitud profundamente anti filosófica.

Ábranse a esta nueva experiencia y experimenten con ella. Nos encontramos en una nueva caja de pandora donde cada día se producen nuevas invenciones tecnológicas y virtuales y todas ellas configuran el nuevo cosmos que habita en las pantallas de nuestro ordenador pero que tiene alcances en el mundo empírico.

Jóvenes filósofxs, les exhorto a que, en analogía con la petición de Walter Benjamin sobre la necesidad de tomar de los medios de producción, hagan suyos los sotfwares de la arquitectura virtual y coloquen, en todos ellos, la primacía de la(s) Filosofía(s) como saber(es) del mundo que debe(n) de ser defendidos hasta siempre.

La muerte de la Filosofía acontece cuando el pensamiento se rehúsa a ejercitarla. No permitamos que esto suceda.

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